La genética luz en los seres sintientes 

Todo ser sintiente posee genética luz en su ADN. Bajo este concepto se incluye toda clase de expresión de vida cuyas morfologías son diversas e infinitas: desde la variedad de razas humanas y no humanas, hasta la vida vegetal, los animales, las rocas, las piedras, los elementales y los éteres, entre otros.

Esta genética luz reside en el corazón de todos los seres sintientes y constituye la fuente de energía vital que permite y sostiene la existencia en todos los planos y dimensiones.

El despertar y la densidad en el ser humano

En el caso de los seres humanos, su "gen luz" se encuentra en el corazón y nace con una activación del 100% en este plano 3D. No obstante, a medida que el individuo crece, esta activación suele ir apagándose debido a la densidad del entorno y a la falta de personas conscientes que enseñen a los niños a mantenerse conectados con su esencia o espíritu, que también denominamos humano luz. Por esta razón, son pocos quienes logran desarrollarse manteniendo el mayor porcentaje de su gen luz activado.

Así como el ser humano posee un cuerpo físico (de 3D) y un alma (de 4D), también cuenta con un espíritu de luz. A este se le denomina espíritu lumínico, ser de luz o humano luz, que puede pertenecer a la 5D o a dimensiones superiores (más de mil, de un millón, etc., hasta el infinito). El gen luz que reside en el corazón humano pertenece a este espíritu, el cual es, a su vez, una chispa proveniente de "Padre-Madre", la fuente primordial de luz.

Por consiguiente, todo ser sintiente en estos domos y hologramas es una expresión de vida de 3D experimentando la existencia en planos tridimensionales.

Funciones principales de la genética de luz

Esta genética cumple múltiples funciones, entre las cuales sólo mencionaré las siguientes tres:

  • Actúa como grabadora: Registra y archiva todas las experiencias de vida de la persona. Todo lo que uno dice, hace, o lo que le dicen o le hacen otros –independientemente de que sea consciente de ello o no– queda almacenado en ese archivo genético, incluyendo las vivencias diurnas y los sueños.

  • Define nuestra condición sintiente: Gracias a este gen podemos experimentar sentimientos y emociones como el amor. Sin él, seríamos similares a robots: pura lógica y razón, carentes de cualquier tipo de sentimiento y emoción.

  • Es nuestra energía creadora: El gen luz nos permite manifestar nuestra propia realidad. Esta creación se realiza a través de nuestros pensamientos, imaginación y visualización, ya sea de forma positiva o negativa, consciente o inconsciente. Lo cierto es que creamos constantemente.

El reencuentro con la esencia

La genética luz es el tesoro más valioso de los seres sintientes. Sin embargo, esta información se le ha ocultado al ser humano para evitar que tome conciencia de sí mismo y descubra el verdadero valor de su esencia luz.

Ahora bien, cuando dirigimos la mirada hacia nosotros mismos, hacia nuestro corazón, silenciando la mente y respirando profundamente sentiremos el latido del corazón. De este modo, comenzamos a conectar con nuestra genética luz, nuestra esencia, nuestro espíritu lumínico. 

Es en ese silencio donde conectamos con lo que realmente somos: Seres de Luz.