Otra de las particularidades de la genética luz en nuestro corazón es que nos define y nos da la esencia de nuestra humanidad, porque nos permite tener sentimientos, emociones y sentir amor. Esto forma parte de las características principales de un ser sintiente; de no ser por esa genética luz, seríamos como robots, sin emociones ni sentimientos. Actuaríamos por pura lógica y razón, fríos y calculadores, como se describe a las entidades oscuras que carecen de la genética luz.
De modo que es ese gen luz, que emana alta vibración, el cual se manifiesta a través de múltiples frecuencias y vibraciones, en diferentes expresiones energéticas que se derivan del mismo gen luz.
Todo es energía, frecuencia y vibración, y los seres sintientes somos energía que se expresa en diferentes planos de vida. En este plano 3D estamos expresándonos a través de un cuerpo 3D, viviendo y experimentando la existencia tridimensional con todo lo que eso conlleva, en un ambiente creado con múltiples programaciones puestas para mantenernos dormidos, de manera que no podamos despertar ni expresar al máximo nuestra esencia de luz, ni expandirla una vez despiertos.
Somos energía expresada a través de diferentes formas de vida, morfologías, razas y especies. Los sentimientos y emociones que expresamos son distintas manifestaciones de nuestra energía en diferentes rangos frecuenciales, de toda índole, en ondas diversas, finitas e infinitas, que pueden ser negativas o positivas dependiendo de nuestro nivel de conciencia, de nuestro manejo y autocontrol de nuestro proceso interno.
Todos los seres sintientes, al nacer o encarnar en estos planos tridimensionales, lo hacemos con un 100% de gen luz desde el inicio del proceso de gestación, en donde ocurre una “explosión” de luz cuando el óvulo se une con el espermatozoide. Es allí donde toda nueva vida empieza a gestarse desde las partículas de gen luz presentes en ambos, con la información de creación correspondiente a cada especie.

Así, desde un inicio ya venimos con un 100% de gen luz desde el vientre de nuestra madre, quien en estos casos actúa como un portal dimensional para permitir la llegada de un nuevo ser a estos planos 3D. El nuevo ser, en estado embrionario, se desarrolla en toda la expresión de su morfología, preparándose para el momento de nacer como un nuevo miembro dentro de un núcleo. Al nacer, lo hace en todo su esplendor, con el 100% de su genética luz activada, irradiando amor.
A partir de ese momento, empieza a experimentar y a adaptarse al entorno en el que nació, y dependerá de ese entorno si logra sostener el 100% de su genética luz activada. Es decir, si sus padres aún están “dormidos”, no podrán guiarlo a mantener su conexión con su ser de luz; si están “despiertos”, podrán ayudarlo a sostener esa conexión y, por ende, mantener activado su gen luz al 100%.
Al margen de esto, el nuevo ser nace en un cuerpo 3D limitado, con todas las programaciones del holograma, ya que es un cuerpo físico utilizado para experimentar la vida tridimensional. Todo lo que lo rodea —sistemas de control, creencias y entornos— hace que la etapa de crecimiento se convierta en un proceso de desactivación de esa genética luz. Así, ese 100% de activación va disminuyendo según cada caso, ya que cada persona es única.

A medida que crece, el individuo suele aprender aspectos negativos de la cultura en la que se desarrolla: malas costumbres, observa comportamientos dañinos, aprende a engañar, mentir o robar, atraviesa desilusiones y situaciones traumáticas, y se ve influenciado por religiones, corrientes o ideologías. Todo esto va opacando la expresión de su genética luz y endureciendo su corazón.
Aun así, su genética luz nunca desaparece; permanece latente, esperando el momento en que el ser humano empiece a despertar, a reconectarse con su corazón y a reactivar su gen luz al 100%. De esta manera, puede volver a vivir como cuando era un niño: feliz, conectado con su esencia y con su luz.

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Gen luz en el corazón (parte 3)
Nacemos con un alto porcentaje de gen luz; es por eso por lo que, desde niños, vibramos con una frecuencia de 5D y lo manifestamos expresando mucho amor con mucha inocencia. Podemos percibir en todos los planos, incluso desde bebés, justamente porque venimos con la genética luz activada al 100%. A medida que crecemos, vamos descubriendo que en el mundo en que vivimos no todo es amor y paz.
La genética luz
Todo ser sintiente posee genética luz en su ADN. Bajo este concepto se incluye toda clase de expresión de vida cuyas morfologías son diversas e infinitas: desde la variedad de razas humanas y no humanas, hasta la vida vegetal, los animales, las rocas, las piedras, los elementales y los éteres, entre otros. Esta genética luz reside en el corazón de todos los seres sintientes y constituye la fuente de energía vital que permite y sostiene la existencia en todos los planos y dimensiones.